El cine de senderos que se bifurcan Video Popular
De Contextos
Título: El cine de senderos que se bifurcan
Fecha: Noviembre-Diciembre, 2009, nº 136
Medio: Video Popular
Texto
El cine de senderos que se bifurcan
Reiterar los conceptos de crisis y encrucijada para referirse al cine, mucho más al cine español, es el recurso tradicional que no deja ver a través de las ramas: el cine es un negocio y un arte apoyado desde su origen en la evolución tecnológica y en los entornos sociológicos del consumo y el entretenimiento. Sus mutaciones han conducido a transformaciones constantes en las formas de exhibición y de concepción del producto. Las palabras digitalización y piratería suelen conducir a miradas superficiales del nuevo entorno, seguramente por su reiteración.
El cine compite como alternativa de ocio contra un entorno en el hogar de una potencia inusitada a la hora de crear experiencias de inmersión y de vida social. No es únicamente la calidad de la reproducción y de personalización de la experiencia, es también el potencial de interacción y participación, sea en familia sea en red. Debe el cine competir a su vez contra el potencial creativo de las televisiones: las series crean adicción y grupos de fans que consumen apasionados olvidando que era en la sala oscura el lugar donde estaban las grandes experiencias.
El cine debe, finalmente, competir contra sí mismo. Competir contra su inercia a pensarse y concebirse como un producto para su entorno y no como el comienzo o la continuación de una serie de experiencias (personajes, historias) que se consumirán en múltiples medios y formatos diferentes a los de la sala. Es competir contra ti mismo no pensar desde el origen en vivencias y narraciones que no diferencien la visita al cine del confort del hogar.
Esta es una encrucijada que quizá nos lleve a cambiar el nombre de cine a otra denominación más grande, de ambición más amplia para artistas y productores, y dejar el nombre de toda la vida para una forma parcial de consumo de historias que serán infinitamente más grandes. Quizá ese nombre ya estaba inventado: era el de industria del entretenimiento. También puede que se quede corto. Mutatis Mutandis.
